La necesidad de realizar una evaluación de impacto se intensifica especialmente cuando el tratamiento afecta a colectivos vulnerables o incorpora tecnologías con una capacidad elevada de afectar a los derechos de las personas.
Uno de los supuestos más sensibles es el tratamiento de datos de menores, personas mayores con discapacidad, víctimas de violencia de género o personas en situación de exclusión social. Pensemos, por ejemplo, en plataformas educativas que monitorizan la actividad de menores, aplicaciones asistenciales dirigidas a personas dependientes o servicios sociales que gestionan información especialmente delicada. En estos casos, cualquier uso indebido, acceso no autorizado o tratamiento desproporcionado puede generar consecuencias especialmente graves para las personas afectadas.
La evaluación de impacto también resulta necesaria cuando se utilizan nuevas tecnologías o aplicaciones innovadoras de tecnologías ya existentes. Los sistemas de inteligencia artificial, reconocimiento de comportamiento o herramientas automatizadas de análisis masivo de información requieren una revisión previa rigurosa, especialmente cuando introducen nuevas formas de recopilación o utilización de datos personales.
IMPORTANTE
La evaluación de impacto permite anticipar riesgos y aplicar medidas jurídicas, técnicas y organizativas antes de iniciar tratamientos especialmente sensibles.








